lunes, 3 de abril de 2006

Se acabó la guerra

Entrada del diario del cabo Peter Walles, de un batallón del ejército de los Estados Unidos fechado el 11 de noviembre de 1918, el mismo día que Alemania firmaba el armisticio:
Ella estaba guapísima. Era un ángel. Sus ojos se acercaron hacia mí. No hablaba: su boca se ocupaba de sonreírme. Se iba acercando; sus labios ya estaban casi tocando los míos, cuando el olor a pólvora, ocre, sangre y barro, todo en uno, se metieron de nuevo en mi nariz, al respirar más profundamente con la emoción de su beso.
Abrí un ojo, y me di cuenta de que todo había sido un sueño. Me reconforta porque es el primer sueño agradable que he tenido en toda esta maldita guerra. Tengo unas ganas locas de verla, besarla y decirle que nunca me separaré de ella.
Seguimos estancados en la última posición; a cinco metros esta el cuerpo de Bob. Hace dos semanas que no podemos sacar los cadáveres de aquí. Cada dia por la tarde toca llevarlos a una zona, donde los amontamos como sacos de patatas.
Ayer murió Bob. Una bala alemana le dio en toda la cabeza, cuando se levantó por encima de nuestra trinchera para estirar su espalda; había calma, por eso se creía seguro. Ya no hay un fuego continuo; hacemos disparos de compromiso, para seguir recordando que estamos en guerra, en el campo de batalla. Yo ya no apunto, solo disparo. Hace 4 días los hunos intentaron avanzar hacia nuestra posición. Les rechazamos.No atacaron con Gas, y eso nos animó a resistir aún un poco más."

Diario del Sargento Schneider. 11 de Noviembre 1918

Ni nosotros ni las líneas enemigas se mueven. Ayer hablé con mi capitán. Le propuse que intentáramos avanzar hacia la línea enemiga; me contestó que no tenía sentido. Ya lo habíamos intentado días atrás. “Sería una acción aislada. Ya no sabemos que piensa el mando; además bastante hemos hecho con conservar la posición, después de la envestida que nos metieron”. Se refería a la potencia con que habían tomado su última posición. La comunicación con la retaguardia lleva cortada una semana. El ultimo correo llegó entonces, a través de un joven recluta en bicicleta. "Intenten avanzar todo lo posible2, decía.
El capitán y yo hemos decidido reorganizar la vida del batallón. Ante los actos de pillaje que cometían nuestros soldados con sus compañeros muertos, hemos decidido imponer la confiscación de todo material de los caídos, salvo el uniforme. Los bienes personales se los guardaríamos para hacérselo llegar a la familia. El resto de enseres útiles pasarían a formar parte de nuestra logística.
[Siguiente entrada fechada el 13 de noviembre de 1918]
Ayer murió el capitán. Escuchamos un disparo seco, de madrugada. Nos acercamos enseguida, a él. La bala le entró por el lado derecho de la cabeza. Su cuerpo estaba en el suelo. Sobre la mesa estaban los mapas y una foto de su esposa. Ahora estoy al mando.

Diario del Cabo Peter Walls, entrada del 13 de noviembre.
Llevamos unas horas sin tiros. El chico de Filadelfia ha sacado su armónica y se ha puesto a tocarla en la oscuridad de la noche. Cuando ha dejado de tocar, hemos escuchado como una flauta alemana respondía con una pieza que me sonaba muy familiar. Estas cosas cada día son mas frecuentes. Cualquier día me lanzo hacia ellos y les pido una cerveza. No creo que tengan...


Carta del Soldado alemán Emmanuel Leiz, escrita en la trinchera, el 13 de noviembre de 1918.
"Querida Madre: espero que por casa estéis bien. Por aquí todo marcha tranquilo, sin muchas novedades. Tengo unas ganas locas de tomarme un permiso e ir a verlos. El mando me ha asegurado que en el próximo relevo yo podré irme a descansar unas semanas. Hace tres semanas que no hay ningún relevo, por eso creo que será pronto. A lo mejor llego yo antes que esta carta, que no se cuando enviare.
¿Qué tal esta padre? ¿y mis hermanos? Dales un fuerte abrazo a cada uno de ellos, y dile al pequeño Helmut que le regalaré mi casco. Os tengo presente en mis oraciones


TELEGRAMA URGENTE DEL MANDO ALEMÁN, fechado el 12 de noviembre. Llegó a la trinchera alemana el 15 de noviembre pasadas las cuatro de la tarde.
“Cese hostilidades. Armisticio propuesto. Esperen instrucciones."

Diálogo reproducido en las memorias del cabo primero Günter con el sargento Fitshe, publicadas en Berlín en 1949, por los herederos G.
Me quedé sorprendido cuando me contó que había llegado el telegrama:
- ¿Eso significa que nos rendimos, mi sargento?
- El ejercito del Káiser nunca se rinde. Estoy convencido de que es un alto el fuego para negociar una salida honrosa para los ingleses y franceses. Alemania tiene un gran corazón hacia al enemigo. Seguro que les proponemos una rendición honrosa. Si no la aceptan, entonces los barreremos.
Las palabras del sargento siempre me sonaron seguras, pero esta vez me parecían cuanto menos alejadas de la realidad: desde luego con un ejército como el que representaba nuestro batallón no podíamos tomar ni un convento de monjas.
Desde que tomó el mando, tras el suicidio del capitán , tuvo que sacar la pistola de su cinto dos veces; una de ellas disparó al hombro de un soldado que no quería relevar a un compañero. Luego ordenó que le curaran. Desde ese momento su autoridad no volvió a ser discutida.

Diario del cabo Walles, entrada del 15 de noviembre
Estamos inquietos. Llevamos 4 horas sin escuchar disparos desde la trinchera enemiga. Creemos que han podido retroceder la línea. No nos atrevemos a avanzar hacia la trinchera, porque el capitán Smith piensa que no hemos hecho nada para que se retiraran. Creo que el capitán acierta: es una maniobra de distracción. Esperan que ataquemos.

Memorias del cabo alemán G. :
Nos reunimos el sargento y yo con el soldado de más antigüedad; el sargento quería oír nuestra opinión, pero la decisión, como en toda la guerra, seria del mando, en este caso él. Le sugerimos que lo mejor sería alzar una bandera blanca, para hacerles llegar la nueva circunstancia. Había que darse prisa porque ellos seguían disparando en series cada media hora, pero con una intensidad menor.

BANDERA BLANCA.

Diario del cabo Walles. Fechado el 16 de noviembre
A las 9 de la mañana los alemanes alzaron la bandera blanca. Pensamos que se rendían. Nuestro capitán ordenó un alto el fuego; parecía mentira, porque llevábamos tres horas sin disparar. Un oficial alemán, un sargento, salió a mitad del campo de batalla. Mi capitán me ordenó que le acompañara; "eres el único que hablas algo mas que ingles" Sabia hablar unas cuantas palabras de francés.
Nos separaban unos 20 metros. El capitán Smith iba con paso firme; yo le seguía a su altura. "fíjate que idiotas son que el sargento va acompañado por un cabo, a dos pasos de distancia". Yo pensé que eso era el carácter prusiano.
- Parlez vous français?- les dije nada mas llegar a su altura.
- Hablo perfectamente su idioma, cabo - dijo el cabo con un rotundo acento alemán.
- Pues entonces traduzca - le dijo en tono de orden mi capitán, tono que me sorprendió - es usted el oficial de mas alta graduación.
Esperamos unos instantes mientras traducía y el sargento alemán hablaba.
- Si - tradujo - el capitán causo baja hace tres días. Venimos a comunicarles que tenemos órdenes de un alto el fuego. No vamos a disparar contra ustedes, pero no se acerquen, porque sino les dispararemos.
- Yo no he recibido nada en ese sentido; ¿quién me dice que no esperan refuerzos?
- Mi sargento dice que esta hablando usted con un oficial alemán, capitán. No lo olvide - termino traduciendo el cabo.
- No estamos en una cervecería de Munich. Esto es la guerra...
En ese instante, sonaron disparos desde nuestra trinchera. Nos dimos la vuelta: eran disparos al aire; vimos como se acercaban hacia nosotros el cabo Andrews con un papel en la mano. Era un mensaje del mando: “El ejercito alemán se rinde. Cese el fuego. No hagan nada. No tomen posiciones enemigas. Esperen instrucciones.”
Mi capitán leyó el mensaje. Al terminar, lo dobló, y le tendió la mano al sargento alemán.
- Han luchado ustedes como auténticos valientes. Me alegro de que esto se acabe.
Extrañado de escuchar la traducción, el sargento alemán sentenció en un ingles macarrónico:
- No es una rendición. tarde o temprano nos volveremos a ver, capitán.
Al llegar a la nuestra trinchera, vimos como todos se abrazaban. Me abracé a todo con el que me cruzaba, hasta que miré hacia los sacos de patatas...
De todas maneras es la primera vez en seis meses que puedo escribir con calma. El capitán nos ha mandado limpiar las armas y recomponer la trinchera. Lo chicos lo están haciendo con ganas; saben que solo es “por si acaso” la pesadilla vuelve.

Carta fechada el 17 de noviembre de 1918. Es la última carta que reciben los Leiz de su hijo; en Berlín desertó del ejército y se unió a un soviet. Murió cuando el ejército al que antes servía bombardeo con artillería la fabrica donde se refugiaban los huelguistas:

Hola Madre:
Se acabó la guerra. No se cuanto tiempo tardaré en llegar a casa. Aquí he conocido a grandes personas, y muchos de ellos los he perdido en estos funestos campos. Tengo la sensación de que esta lucha no ha servido para nada; podíamos haber ganado.
Ahora me llevan a Berlín. Y pronto a casa.

Del libro de Walter Lippman, Opinión Pública:
"[...] Un jueves por la mañana llegó la noticia de un armisticio, y la gente dio rienda suelta a un indescriptible sentimiento de alivio, porque la masacre había terminado. Sin embargo, durante los cinco días que precedieron a la firma del armisticio real, varios miles de jóvenes murieron en el campo de batalla, a pesar de ya se había celebrado el fin de la guerra.”
[Todo esto es ficción, salvo la última anotación. Mientras todo el mundo celebraba el final de la Primera Guerra Mundial, muchos soldados murieron en el frente. La Primera Guerra Mundial superó a todas las guerras anteriores en víctimas. Solo habría que esperar poco más de 20 años para superarla.
Después de la guerra, con la paz firmada, solo queda desolación, y un atisbo de esperanza para que los árboles vuelvan a salir.]

martes, 28 de marzo de 2006

¿Catalanofobia? No, gracias

Acabo de volver de un fin de semana en Barcelona. Esta es la segunda vez que voy a Cataluña, y la verdad es que no he tenido mucho tiempo para patearme la ciudad. Tengo que reservarme una semana, ahorrar algo de dinero e ir para allá.
No entiendo la catalanofobia de muchas personas; a mí, al contrario, me caen muy bien los catalanes. Los percibo como gente muy agradable, muy educada, poco efusiva y bastante pragmática. La efusión gratuita me parece falsa; y el pragmatismo siempre me convence. Además, son buenos muy buenos anfintriones.
Intento buscar en ellos aquello que los catalanofóbicos les acusan; no me he encontrado con nadie que me haya dejado de indicar una calle por preguntarle dónde está la calle en español, y al responderme en catalán, que quieren que les diga, me entero. Pero también me entero cuando suena la megafonía, o escucha la radio misma. No me han demostrado tampoco ninguna señal de esa tacañería. Por el contrario, me parece que tienen un buen gusto, y que el diseño está en todas partes, y eso cuesta dinero. Barcelona es una ciudad preciosa, en la cual te apetece quedarte. Incluso te invita a ser artista bohemio, sin atisbo de náuticos ni pantalones de pinza, nuestro uniforme madrileño, según Paco.
Fue un fin de semana donde conocí a Paco, que vive alli; en el Museo Picasso charlé largo y tendido con Alex, un barcelonés que trabaja en el CIDOB, al que le voy a animar a hacerse un blog; y ya conocía a otra bloguera, que hoy además cumplía años, a la cual no tuve ni tiempo de llamar. Que quieren que las diga, esta muestra y la corta experiencia me hace rechazar la catalanofobia. Me caen bien los catalanes.
PS: no funciona nada...el ordenador esta turuntela...el gmail no funciona...lo reedito mañana con fotos y un enlace de Alfanhui

viernes, 17 de marzo de 2006

Find a job in London

Domingo, 14h58. Los estragos del botellón se notaban en su cuerpo; ya se asomaba en su cabeza el pensamiento de todos los fines de semana: “es la última vez que me emborracho”; al tiempo, se decía así mismo que dentro de una semana estaría reprochándose lo mismo.
El botellón del día anterior tuvo una causa noble: despedirse de un amigo que se iba a Londres. A la media hora de beber Calimocho, le preguntó, de manera brusca, tanto que él mismo se sorprendió: “¿Qué coño va a hacer un puto filólogo de español en Londres?” Su amigo le miró en silencio; él preparaba su disculpa, cuando se le adelantó con la respuesta: “Pues lo mismo que aquí pero mejor pagado: ser camarero, dar clases de español e intentar salir adelante”.
Odiaba los domingos. No le gustaban las motos, ni el fútbol, y menos la fórmula 1; así que la alternativa a esas horas era tomarse el café viendo un telediario cualquiera. Llegó a los titulares: '11 muertos en un bombardeo aéreo en Irak'. De nada sirvieron los gritos de No a la Guerra, pensó; luego llegó la política nacional, con lo de siempre; antes de los deportes sintió una mezcla de orgullo y de excitación: “Jóvenes franceses toman las calles para forzar la retirada del contrato del primer empleo. La Sorbona cierra por las protestas, en un una ambiente que recuerda a mayo del 68”. “Eso es lo que hay que hacer”, pensó. “¿Cómo podemos soportar que nuestros jóvenes recién titulados tengan como única salida irse a Londres?” Empezó a reírse; su discurso sonaba al de un viejo que miraba indignado lo que le sucedía a su nieto. “Yo soy joven, yo no tengo un puto futuro, y encima veo como los franceses hacen algo más que organizar botellones por Internet. ¿De qué va todo esto?”
"Villepin enciede tu sonatone", Foto Reuters.
Se levantó malhumorado hacia su cuarto; en su mesa de estudio tenía los apuntes del master en publicidad y nuevas tecnologías, “el futuro”, le habían dicho. De momento solo le había servido para ser contratado en prácticas por 300 euros al mes, en un portal cualquiera. Un licenciado haciendo prácticas, porque para eso servía estar haciendo un master. Se puso el pantalón y una sudadera cualquiera. Salió a la calle y entró en el locutorio de ecuatorianos para comprar tabaco.
- Ya no podemos vender - le dijo Jonathan, el vendedor del que se había hecho medio amigo.
Miró a su alrededor, y vio como un puesto de ordenador estaba vacío.
- ¿Te importa que mire una cosa en Internet? – le preguntó sabiendo ya la respuesta.
- ¡Adelante amigo! Todo tuyo – le contestó.
Abrió el navegador, luego google, y tecleo: “Find a Job in London”.

jueves, 16 de marzo de 2006

Toca reirse

La mejor terapia es reírse de uno mismo y de lo que le pasa (o deja de pasar). Navegando por la blogsfera, me encontré con este vídeo de Gollum doctorando en ciernes; me lo encontré en el blog Asi no son las cosas, del bloguero Jeremías, al que conozco como Sergio, el "chico petróleo" de las clases de Valbuena ("Eso que has dicho Sergio, es petróleo...muy bueno...", le decía Don Felicísimo en las clases de Comunicación Política).
El enlace a Gollum la tesis es buena http://youtube.com/watch?v=gnq3ekkSxOw A reírse toca...

viernes, 10 de marzo de 2006

Por fin es viernes

Las bolsas del supermercado pesaban más que nunca. Los potitos de verdura y de pescado, la dieta de su hija María, junto a las cervezas y los snack se añadían a la comida habitual.
Tras una semana infernal, con reuniones, guarderías, pediatra, con presentación del Briefing, después, el consiguiente cabreo del jefe, coladas, limpieza de baño y cocina, reconciliación con el jefe, avisar en el trabajo porque la abuela se retrasa para quedarse con María que ésta enferma y con las 2 horas diarias perdidas en atascos, el fin de semana se presentaba como la hecatombe. “El descanso no está pensado para mí” pensaba mientras intentaba subir las escaleras del portal, haciendo equilibrios para sacar la llave del buzón y no perder ni una sola de las bolsas.
Al fondo, Miguel, el conserje, con las manos metidas en los bolsillos de los pantalones de su traje gris, guardando la portería, un cubículo de un metro cuadrado en el que retumba SER deportivos, con el derby Real Madrid - Atlético de Madrid como monotema. El sonido de la radio le hace retomar lo que el fin de semana le depara: su marido y sus amigos viendo el fútbol el sábado, y comiéndose las tortillas de patatas y croquetas que ella se ha pasado la tarde haciendo. Por lo menos escuchará el grito de Mariano, el único amigo presentable de su marido, diciéndole “cada día te salen mejor las croquetas”. Tendrá que gritar como en otras ocasiones, porque ella se refugiará en su habitación con María, mientras plancha las camisas del marido a toda prisa y pero con toda perfección para poder sacar unos minutos de lectura de lo que ella le apetece leer, últimamente el Idiota de Dostoievski.
No le queda esperanza para el domingo. Se despertará con los lloros de María; piensa que desde hace meses no escucha a su marido decir el “ya me lavanto yo”; siente tan lejana esa frase que cree que es fruto de su invención. Luego, un paseo por el parque, con unos momentos para leer su dominical de cabecera (“cada día más pijotero” pensará al ver el extramoda).
Todo ese mínimo de tranquilidad se convierte en ansiedad, porque a las dos hay que estar en casa de la suegra para comer y soportarla: ”hija, lo que no entiendo es como no coges una rumana para que te eche una mano”. Se ha cansado ya de replicarle que ella no se puede permitir "una rumana", porque entre los dos sueldos apenas pueden pagar la hipoteca y las letras del coche; sin embargo, no se ha cansado de pensar que “una rumana” es una persona de profesión asistenta, que por las palabras y el tono de su suegra, sin fijarse en el testamento del caudillo que cuelga en “la biblioteca”, solo rezuma racismo y superioridad.
La tarde la dedicará a las coladas, y a leer los informes que el lunes tiene que tener listo en forma de power point, con letras de color amarillo fosforito en un fondo azul marino al gusto del jefe. “Anda, quédate tu con María un rato, mientras yo trabajo un poco”, le pedirá al marido.
Todas esas profecías de lo que va a suceder el fin de semana le pasa por la cabeza mientras ojea las cartas del banco, las facturas del teléfono, y la petición de la empresa de Aguas para que hagan la lectura del contador, ya que no estaban cuando el lector pasó con una PDA.
Enfila el camino hacia el ascensor, y con un “buenas tardes” saluda a Miguel; éste se adelanta un paso y le abre la puerta del ascensor: “¡Por fin es viernes!”, le dice Miguel con la mayor alegría. Ella lo mira con dulzura , y saca una sincera sonrisa, la misma que les pondrá a los futboleros, la misma que le pondrá a su dominical de cabecera, la misma que le pondrá a su suegra, y la misma que le pondrá a su marido para pedirle que se quede un rato con María. “¡Si, por fin es viernes” dice mientras se cierra la puerta del ascensor.

jueves, 2 de marzo de 2006

¿A quién te pareces?

Mi tío Juan, con ese acento que tiene de La Campana (Sevilla), me decía cuando tenía apenas 5 años: “¡Te pareces a Mcenroe!¡Eres clavaito!¡Hasta tienes el mismo genio”. Siempre me hizo gracia.
Hace unos meses, en NY una señora me dijo que me parecía mucho a un tenista; no le salía el nombre: “me parezco a Mcenroe ”.


Mi hermana, la 50 % culpable de Nora, me decía que me parecía a Keanu Reves...¡Ni en el blanco de los ojos! Ella, que me ve con buenos ojos...
El caso es que mi otro hermana, en esto más sincera, me dio la solución: a través de esta página (MyHeritage) te dicen, con una foto en la que salgas de frente, a quien te pareces.Yo me parezco a mucho gente: ¡sopresa! Mcenroe me ha salido un par de veces con alto porcentaje....pero Keanu Reves también...(¿esto último ha colado?).
Pues bien, he hecho la prueba con Rajoy (que el hombre se parece a Von Siemens, Agassi y Paolo Coelho entre otros...no se parece así mismo, por cierto); no podía faltar el presidente Zapatero, que se parece así mismo y sin atisbo de Mr.Bean; luego me ha dado por Aznar, que también se parece asi mismo; y por último a Felipe González, que se parece 100 % sí mismo (trampa: usé una foto que estaba en su base de datos).
Pero luego todos se parecen a una segunda, tercera, cuarta....y aquí me encuentro con la sorpresa:

Moraleja: ser de derechas o de izquierdas no lo llevas en la cara, sino en el talante ;). ¡Salud!

domingo, 26 de febrero de 2006

Los días del carrusel

Los sábados y domingos no son si no hay Carrusel Deportivo. Cuando medía 10 centímetros menos y calzaba una o dos tallas por debajo en mis píes, era un adicto a éste programa. De esta manera podía entablar conversación el lunes con mis amigos, ya que solo hablaban de fútbol. El complemento perfecto era "A Día Después", como lo llamaba un amigo tangerino que me daba la brasa los martes con el contenido del programa.
Poco a poco me fui desentendiendo del futbol; creo que fue por COU cuando vi que nunca me había gustado, que no me llamaba la atención. Me convertí en un rara avis que prefería quedar para otras cosas que ver un partido de fútbol en un cafetín atestados de Hoolingans promadridistas o probarcelonistas, igual de descelebrados, pero insultando en árabe. Por cierto, durante un Real Madrid - Barça, murió una persona en los altercados posteriores, y la policía tuvo que emplearse a fondo. Fue una excepción, pero sucedió.
Sin embargo, no dejé de escuchar el Carrusel, pero reducido al sábado, en sus dos primeras horas; horas que siguen siendo de risa y cachondeo, que aprovechas para enterarte de algo. El retratito, el purito, el tractor y las pipas facundo junto a una rubia, fresquita, Coronita cierran las tardes de risa, entorno al deporte como excusa.
Acabo de apagar la radio, porque el domingo no es lo mismo; más pesados, más concentrados en el fútbol. Dentro de un rato, como un tic, volveré a encender la radio por unos minutos. Mientras, escucho gracias a Internet los trocitos de programa que más me gustan de la Ventana, entre ellos los consejos literarios de la atlética Almudena Grandes.
Una tarde más de domingo.

jueves, 23 de febrero de 2006

El ojo de Tomaktoma


Mi ojo

Me pasa Rosa (mi pareja de cohecho) una cadena bloguera, que hago gustoso porque me parece muy buena. Tengo que postear una foto de mi ojo, y pasarle la cadena a otros blogueros que deben publicar en su blog. Éste es mi ojo (normal, de los de toda la vida). Dicen que los ojos son el espejo del alma. A ver si ven algo:



Y se lo paso a:

- Carlos Hidalgo, que lo puede hasta pintar porque dibuja como nadie.
- Covi, en su fotolog "El mundo por montera". Le he metido el gusanillo de tener una Moleskine.
- Ana Asuero, que últimamente pasa de todo esto de bloguera, pero espero que ponga su precioso ojo verde.
- Espero que Eulalia ponga su ojo en su blog, Circumstàncies.
- Los ojos de la primera Ana que conocí , que puede elegir entre el verde y el azul...¡qué ponga los dos!
Cuando llegan estas me da rabia que Tomaktoma no tenga un blog...si me envia la foto, yo la publico.

miércoles, 22 de febrero de 2006

Una noche de amigos

Antes de todo, y separádome del titular, mis disculpas por tardar tanto en postear por aquí; entre las clases de doctorado, los trabajos de idem....y que no me organizo ya no posteo. Bueno, en verdad, es que estoy invirtiendo tiempo en Guerra y Paz, un nuevo blog con aíres más...entren, vean y comenten...
Ayer fue una noche divertida, acompañado de David, Rosa y Daniel Vasquez, al cual no conocía salvo por su blog. Una utilidad más, señor Antonio Burgos: conocer a la gente antes de conocerlo en carne y hueso.
Preámbulo al espectáculo de Leo Bassi (digno de ser visto y de que cada uno saque sus propias conclusiones), fue un bar de tapeo cañí. Después continuamos en el Marxmadera intercambiando ideas, clarificando dudas y siendo más amigos.
Los buenos son amigos son estos, los que terminas sin dárte cuenta de que ya son las tantas, y no tienes ganas de moverte e interrumpir la charla.
Pero la noche me dejo un poso amargo; al llegar a casa ví que otro gran amigo nos escribía un correo de despedida; partía a una capital europea en busca de algo mejor. Tras haber estudiado lo mismo que yo y haber ejercido, se distancia de la profesión. Yo espero que no se vaya del todo; le animaría desde aquí a que comparta con el resto su enorme ingenio, humor e ironía. "Escribid, coño" como nos dijo Juan Antonio Porto el primer día de clase de un lejano primer curso de carrera.