Té de día, de noche, y también entre medias: hay sociedades que viven bebiendo té. Es su combustible. Hay un factor importante: es barato.
Yo estoy más cerca de
James Bond, que en la novela Goldfinger (para conocer al personaje mejor abordar las novelas de Ian Fleming) calificaba el té como barro, e insistía a una secretaria (o camarera, no lo recuerdo bien) que le trajera una buena taza de café en vez de té. Y eso que Bond, James Bond, es británico, y los británicos toman el té a las cinco.
Hubo guerras por el té. Basta recordar
el motín del té en lo que hoy es Estados Unidos, y que por aquel entonces estaba sometido a Gran Bretaña, que decidió poner impuestos a toda importación, incluído el té. Los hijos de la libertad (que Gran Bretaña considerará unos aunténticos terroristas) se estrenaron aquel martes 16 de diciembre de 1773 disfranzándose de indios y subiéndose a un carguero que estaba atracado en el puerto de Bostón. No rompieron nada, ni hirieron a nadie, y tampoco robaron ninguna mercancía. Solo les interesaba el té: cogieron las 45 toneladas que había a bordo y las arrojaron al Atlántico ¡Menudo espectáculo! Imagínense como quedaron las costas: en lugar de chapapote, hojas de té.
Las culturas del té son un peñazo supino. Miren, con todos los respetos,
la ceremonia del té japonés. Para poner un té en una taza se "requiere años de práctica y aprendizaje". ¡Anda ya! Llenas la taza de agua, la metes minuto y medio en el microhondas a toda pastilla, sumerges el saquito en el agua, y a correr.
En otras, se creen que siempre hay un hueco para un té. Si han estado en algún bazar de Marruecos y el dueño ha visto el atisbo de negocio no duden que les ofrecerá un té; si tienen suerte y les invitan a una casa, del té no se libran: es sinónimo de hospitalidad.Y muchas veces, a tí el té no te apetece, y punto pelota, pero hay que poner buena cara, y bebérselo caliente, aunque estemos en un bochornoso agosto. "El té quita la sed", te dicen mientras te quemas. Pero ya saben: educación y a beber el té.
Afganistán pertenece también a esos paíes
teizados. A esta prueba me remito:

Fíjense que el soldado yanqui está en situación de ataque, con su fusil preparado. El afgano le ofrece una taza de lo que parece ser té. El soldado se dispone a coger el supuesto té con la mano cubierta con un guante. Error: como no va a notar el calor el soldado se va a quemar nada más metérselo en la boca.
Más. Mirén atrás: el sengundo soldado contempla la escena. Ve al hombre con una segunda presumida taza de té en la otra mano, y sabe que no se va a librar del bochornoso brebaje. "¡Qué estamos a 40 grados!", debe de estar pensando anhelando una
Coke o un
Bud bien fría.
Y ahora viene lo de explicar lo de "supuesto té". Es una teoría no confirmada sobre esta foto. Yo creo que este buen hombre está hasta los cojones de los yanquis y
se ha meado en las tazas. No es nada personal, pero entiendan que tener a unos disparando todo el día al lado de casa no es nada agradable.
PS: Yomime, máximo accionista de este blog, no está muy contento con mi vuelta. Dice que las estadísticas siguen atascadas en los 14 lectores, y que esto no es negocio. Además sostiene que soy yo mismo quien va de un ordenador a otro hasta alcanzar esa cifra, para que el siga manteniendo el chiringuito. También dice que no comenta nadie, y que debería meter o contenidos de alta calidad, o contenidos polémicos y erotismo a raudales, porque con 14 lectores no vamos a ningún lado. Yo me resisto...