jueves, 19 de abril de 2007

Los cinco minutos en el balcón

Después de ver unas cuantas cosas que no me han gustado nada (no cambiarán por mucho que las cuente), escribir un guión de un proyecto que no termino de empezar, darme golpes en la frente porque el día no me ha dado ni para el 30 % de las cosas que tenía que haber hecho, pintar un Warhol (me falta depurar bastante la técnica) y enviarlo por correo a la modelo (que de esta no vuelve a posar), me quedan mis cinco minutos escasos en el balcón, al aire, viendo como Madrid hace que descansa.

Intentaré no pensar en nada durante esos cinco minutos , solo ver, escuchar y a la cama. Mañana será otro día, con unos cinco minutos en el balcón.

domingo, 15 de abril de 2007

Souvenir de Canarias: Puro de medio metro

Las mudanzas son una especie de psicoanálisis al que uno se somete al enfrentarse con lo que ha ido guardando después de tantos lustros. Nos enfrentamos a la cantidad de cosas que hemos comprado, guardado, vestido, utilizado y sin saber porqué. En el fondo todos, todos, tenemos un inicio del síndrome de Diógenes.

Mi hermano está ahora enfrascado en una de ellas. Se ha deshecho de corbatas horrendas, de trajes con botón dorado - en su defensa diremos que no se ponía esas cosas, que siempre tuvo buen gusto para vestir - y de un sin fin de trastos que uno va acumulando, sin saber porqué.

Entre esos trastos ha aparecido un puro de Canarias, que compró cuando fue a Tenerife hace bastantes años - creo que no existían aún aviones que enlazaban el Archipiélago con la Península, y el medio más rápido era un vapor que salía desde Cádiz. El puro - medido con mi tipómetro, objeto inútil donde los haya que solo uso para este tipo de cosas - alcanza el medio metro.


Evidentemente, el puro no ha pasado la prueba, y su último destino va a ser el cubo de la basura. Lo he indultado, momentáneamente, para hacerle las fotos, junto a estos dos playmobil, por eso de la escala.


Lo mejor de toda esta historia ha sido lo que me ha dicho ya en la puerta del ascensor cuando desfilaba entre bártulos y maletas: "No te lo fumes que lleva un cable dentro." Hermano, tan mal no estamos...

sábado, 14 de abril de 2007

Definición de un aterrizaje normal...

...dicha por una persona que tiene pánico a volar en el momento en el que su vuelo comenzaba el descenso: "Esto es peor que el Dragon Khan"

PS: Por si la dicente de la definición lee este post, le recomiendo la entrada de Wikipedia en español, y también neerlandés, para que vaya practicando el idioma que hablan en Holanda ;-)

miércoles, 11 de abril de 2007

Pá borrarse del gimnasio

Voy al gimnasio tres o cuatro veces por semana. Voy porque si no lo hago no hay quien me soporte, y lo que es peor no me soporto a mi mismo. Y además, así estoy en forma.

Ayer, navegando por la internet, me encontré con las fotos de este buen hombre que se fotografió durante los 50 meses que fue al gimnasio:


Yo no entiendo de estética, pero en los extremos, como dijo Aristóteles, no está la virtud. Aquí podéis la evolución mes a mes del entrenamiento [ojo al dato, que se tuvo de operar el pobre de hernia]

Tampoco entiendo de metabolismo, pero creo que esto no es normal.

Dan ganas de borrarse del gimnasio.

viernes, 6 de abril de 2007

Prometo regularidad

Siento haber estado tan ausente de esta bitácora, y haber dejado desatendidos a mis 14 fieles lectores. Pero nada, creo que ya me he estabilizado un poco, y ahora quiero prometer y prometo regularidad en el posteo de esta bitácora, que es la genuina y con la que empecé.
Así que, como mínimo, dos post por semana (puff...me veo tragándome mis palabras).
Si les sirve como excusa, me quedé sin cinta de mi Hispano Olivetti del año 1920 con las que escribo este blog.

El vagón cárcel

Estaba yo feliz porque estas vacaciones no iba a coger tren alguno, y me iba a librar de un suplicio: las familias con miembros de poco más de medio metro.
Pero no. Pese a que sigo clavadito en Madrid, tuve que coger un tren la semana pasada, el sábado, para ir a Valencia. Y claro, el vagón lleno de niños.
Los que estaban cerca mía, todo hay que decirlo, se portaron bien porque yo esperaba lo peor, ya que la madre viajaba sola con 4 jabatos. Pero, afortunadamente repartió consolas y libros para colorear, teniendo a los críos entretenidos como niños que son, y sobre todo pendientes de ellos.
Pero en el otro extremo del vagón, una familia compuesta por una Juani de la periferia madrileña - anillos, pendientes y cadenoncios de oro, mallas a revantar por los que rebosan los michelines, top con pircing en el ombligo, todo ello aderezado con un perfume dulzón de marca que solo se ponen los horteras - con tres malas bestias y un marido que no podía dudar de su paternidad.
Montaron un buen escándalo, pero con los cascos, el ruido quedaba lejos. Solo llegó un olor a chorizo que tiraba para atrás, en el momento que la madre pensó que era hora de alimentar a sus michelines, tanto internos como externos, es decir los hijos y la bestia del marido.
Pero es un asunto que no tiene nada que ver con las clases sociales o estatus económico. Recuerdo una vez que, en el tren de Algeciras a Madrid, en la parada de Boadilla, se subió una pija, con cuatro mozalbetes -Gonzalo, Borja, Beaaa (que no Bea) e Iziar, aún tengo pesadillas con ellos- y una pobre niñera que se le veía el halo de santa.
La madre pija - recuerdo que llevaba botas de montar a caballo metidos en un vaquero ceñido - cogió el Hola! y se puso a leer, sin prestar atención a los cachorros de hiena que tenía por hijos, que para eso ya pagaba a la pobre niñera.
Los zagales se pasaron el viaje dando brincos, metiéndose a los pies de la gente, gritando, jugando con multitud de aparatos que emitían ruido a raudales, y si el mecanismo electrónico dejaba de funcionar, usaban su boca para emitir un sonido aún mas histriónico.
Pero lo mejor llegó en la estación, cuando entorpecieron la salida con las 79 maletas con las que viajaban, y no dejaban bajar a nadie. Así que incluso salieron antes que yo, con lo que presencié el recuentro con el marido - recuerdo el barbour, porque ya sin duda los sitúe en el bario que nunca fue bombardeado -. "¿Has tenido buen viaje, cariño?" le pregunto. "Si, apenas me ha dado tiempo de terminarla la revista."
Todo esto que les cuento es para lanzar a Renfe, que ahora se llama Adif, nombre más propio para una aseguradora, una propuesta: un vagón, a la cola de los convoy, con una piscina de bolas, para encerrar durante el trayecto a los renacuajos y a sus padres, y que allí se las apañen ellos hasta llegar a la estación de destino.
Si no quieren ponerle el nombre de vagón cárcel, pueden llamarlo eufemísticamente vagón guardería o espacio recreativo para jóvenes - mejor niños porque si no se meten allí la generación siguiente a montar el botellón y fumar porros.
Lo ideal, si fuera posible, sería educar a los padres para saber controlar a los hijos, que los pobres, en el fondo, no tienen culpa de ser unos salvajes. Creo que ya no se ven padres de esos que con una mirada fulminaba a toda su prole y a la de los que pasaban por allí.

Firmado: Un carca gruñón.

miércoles, 21 de marzo de 2007

Falsa primavera

La primavera ha entrado con los termómetros marcando los termómetros una mínima de - 1 gradito, y mañana previsión de - 3 en esta ciudad que es Madrid.
Ya saben mis asiduos cuando empieza la primavera para mi, pero sospecho que mañana no será. De momento, aquí una joyita: Anne-Sophie Mutter al Violín principal, Karajan en el clavicordio, sin su batuta, aunque no se resiste en dirigir a la orquesta filarmónica de Berlín que cierre el plantel. Interpretan, claro está, el movimiento número 1 de la Primavera de Vivaldi.

AQUÍ TENDRÍA QUE IR EL VIDEO EN YOUTUBE, PERO BLOGGER, MISTERIOS DE LAS CIENCIAS OCULTAS, NO ME DEJA. ASÍ QUE LINK Y PUNTO PELOTA.

sábado, 17 de marzo de 2007

Héroe de pacotilla

Llegó puntual, algo normal en él. Sabía que ni A. ni S. iban a llegar a su hora porque andaban de cierre. "Me tendré que echar amigos que no sean periodistas", se dijo mientras entraba en el último local que había descubierto, especializado en mostazas.
"Cerveza, Coca Cola, Cerveza, Coca Cola", pensaba mientras el camarero heavorro se acercaba para preguntarle. "Cerveza", contestó, para luego cambiar cambiar a "Coca Cola", tras un razonamiento que le llevó a pensar que así podía estar despierto unas cuantas horas más y arrancarle unas hojas de lectura a la última novela "rara" que había caído en sus manos.
En la mesa de enfrente, dos jóvenes mujeres compartían un perrito caliente, especialidad de la casa, como excusa para usar las mostazas. Observó que una tercera persona estaba ausente, ya que una ensalada esperaba ser comida, y una bolsa descansaba sobre el asiento.
Se intercambió alguna mirada con la que le parecía más guapa. Le sonaba la cara, pero, algo frecuente en él, no la ubicaba.
Mientras cogía su cámara para hacer alguna foto y matar el tiempo hasta que llegaran sus dos amigos - se iba haciendo a la idea de que A. iba a defender la posición aguerrida de la Derecha sobre el estatuto de turno, mientras la S. iba a convertirse en fiel escudero de la Izquierda y que a él le tocaría mediar sacando un tercer tema para no aliarse ni con S. ni con A. -, el móvil de la chica - la que le parecía más guapa - comenzó a vibrar sobre la mesa.
Contestó en inglés - solo pudo entender un push the door - y oyó a su amiga un "no puede salir del cuarto de baño", salió escopetada hacia los servicios.
"Vaya, la amiga se ha quedado encerrada en los baños", se dijo, "ahora puedo levantarme y hacer el héroe, rescatarla y todo eso", pensó mientras pasaba las fotos de su cámara digital.
"Mejor quédate sentado, que luego haces le ridículo", mientras desfilaba enfrente suya el camarero, a la que la chica había corrido a avisar.
- Necesito un cuchillo - le dijo el camarero a una compañera suya - un cuchillo muy fino para poder mover la hoja.
"Esa es mi especialidad", se animó pensando en las veces que había rescatado a su hermana del cuarto de baño del apartamento de la playa. Se levantó decidido, con su chaqueta y su cámara de fotos - en esa zona había bandadas de niños que entraban y arrasaban con todo - y fue hasta el estrecho pasillo donde camarero y chica se enfrentaban a una tozuda cerradura.
- ¿Os puedo ayudar? - preguntó con tono firme, tan sobrado que se había sorprendido a si mismo.
- Pues inténtalo tú, que a mi la cabrona se me resiste - dijo el camarero mientras una gota de sudor caía por su frente.
Mientras introducía la hoja del cuchillo en lo que quedaba visible de la cerradura, la miraba a ella para que le dijera a su amiga que girara el pomo.
- Dile que gire a la derecha, a la izquierda - mientras ella traducía en un fluido inglés.
- Nada, no gira, le hace falta algo de aceite - le dijo al camarero, que acto seguido abandonó el lugar en búsqueda de la aceitera con la que, tal vez, tenía que se aliñaba la ensalada de la amiga de esa hermosa chica que le resultaba algo familiar. Afortunadamente fue ella quien se le adelantó:
- Tu cara me suena mucho- le dijo ella.
Tenía que pensar qué respuesta dar, porque tenía el mismo problema, pero le extrañaba no acordarse de una chica así. "Joder, yo de una tía así siempre me acordaría".
- Pues no sé - dijo, pero se dio cuenta de que esa no era la mejor respuesta - a mi también me suenas mucho - rectificó.
- ¿Vives por el barrio? -le pregunta ella, buscando una posibilidad, a sabiendas que ya lo había ubicado, y que no quería darle la solución.
- Si, bueno cerca, ¿y tú?
Llegaron a la conclusión de que se habían visto por las calles del barrio, ya que sus calles sin estar cerca, no estaba lejos.
- Será eso, nos hemos visto alguna vez por estas calles - le dijo, satisfecho, pero con una extraña sensación de volver a encontrársela y ser consciente de su mirada, tal vez saludarla, y poder pedirle el teléfono, como premio por haber sacado a su amiga del estrecho cuarto de baño.
El decidió dar el paso y presentarse - "soy M." - "yo me llamo E.", y se dieron los dos besos en las mejillas de rigor, con el tiempo suficiente para oler la fresca colonia que ella llevaba.
El aceite - de oliva virgen extra - llegó de las manos del heavorro y fue aplicado en abundancia sobre el desmontado pomo.
De nuevo, derecha, izquierda, right, left and push the door, stop. La puerta se abrió, pero la amiga había desaparecido, pensó él, al aparecer un chico alto, metro sexual, bien parecido, pero calco e imitación de un futbolista británico cuya mujer se quejaba de que España olía siempre a fritanga.
No había amiga, sino novio. Y no se sintió héroe griego y menos de celuloide que consigue a la chica. "Ayudar a la gente está muy bien, no hace falta recompensa", se dijo oyendo la voz de su madre, como único consuelo.
Los agradecimientos venían de ella, ante lo que el guiri sólo era capaz de asentir con la cabeza y arrastrar un tímido thanks.
- I'm M. - le dijo presentándose - Nice to save you - dijo esperando que eso tuviera algún sentido real en inglés.
Se dieron las manos, en el instante que se dio cuenta de que era probable de que el guiri no se hubiera lavado las manos después de haber hecho uso del inodoro, cosa común entre sus congéneres.
Después de lavarse las manos "por si acaso", se sentó de nuevo en su mesa, al instante que llegó, tras cerca de una hora de retraso, S.
Tras los saludos y los "me cago en mis jefes, ¡qué puteado me tienen!", ella, E., se acercó hasta la mesa.
- Nos gustaría invitarte a algo, una cerveza, coca cola o lo que quieras - le dijo con una voz extremadamente dulce.
- No gracias, te lo agradezco mucho, pero me queda mucha Coca Cola - acuosa, ya que los hielos se habían derretido mientras salvaba a la amiga primero, y al novio después y definitivo, de la chica más dulce que no había sido consciente de haber visto por las calles de su barrio.
Ella sonrió, insistió y volvió a dar las gracias por haber salvado al metrosexual Príncipe Azul.
- ¿Por qué te quiere invitar esta tía? - dijo - ¡Es guapísima!
- Bueno, digamos que por ser un héroe de pacotilla.

(¿Continuará? ¿Qui lo sá?)

jueves, 8 de marzo de 2007

Las flores de Miguel

Miguel Sobrino es profesor de la facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense.

Tuve la suerte de que me diera clase durante dos semanas en primero, en la asignatura de teoría de la Comunicación, sustituyendo a la profesor que se fue a México entre otras "cosas a beber tequila", o así nos lo manifestó. Nos explicó las teorías marxistas en comunicación, y lo hizo tan bien que aún me acuerdo.

Cada 8 de marzo Miguel Sobrino va por los pasillos de la facultad repartiendo rosas (o clavales, no lo recuerdo bien) a las mujeres con las que se cruza, y deseándoles un feliz día de la mujer. Desde que lo ví el primer año, confieso que todos los 8 de marzo lo buscaba para ver como cumplía con ese esplendido ritual.

Desde aquí, me uno a las felicitación que ha hecho Chiqui en su blog, y le copio la idea: Felicidades Ana, Rosa, AnaAsuero, Paloma, Gina, Victoria, Covi, Eu, Anastasia, Alibaimor, Lourdes, Tiscar, Chesi, Carmen, Ariadna, Pilar, Pimkie, Algarabía , Cristina y si me dejo alguna es por puro despiste...

Gracias por vuestros blogs. Y a las que no tenéis pues también felicidades, y haceros uno, que aquí, desgraciadamente, también sois injusta minoría

domingo, 4 de marzo de 2007

Madrid me mata


Foto de grupo de MMM... a las cañas! Espero quelos autores de Madrid Me Mata convoquen otra pronto. En mi Flickr he colgado algunas fotillos más.