Un plan de domingo es ir a la plaza del Petit Sablon, desayunar en un 'Pain Quotidienne', y darse una vuelta por el mercadillo de antigüedades y las caras tiendas de muebles de la zona. Cerca está el mercadillo de la pulga, en los que a precios tirados uno se puede llevar gangas, eso si usa la paciencia y la buena vista, aptitudes que a mi no me acompañan en esto de comprar y vender.

En la fotografía, la secuencia de una compra fracasada. El hombre vio y revio la pieza -- una horterada de cuadro -- que el vendedor ofrecía por el módico precio de un euro. Daban ganas de preguntar eso de "pero me da usted a mi el euro por llevarme esto, ¿no?".
Pues para más fotos, pulsen aquí (las últimas del todo son las de este viaje) .
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